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Día 7. Lo dulce, lo agridulce, lo agrio

 - Mamá, ¿no te vas a poner la camiseta? El hijo me lo pregunta ya vestido para la ocasión. Su padre, el esposo, había traído el día anterior tres camisetas de la selección argentina, una para cada uno. Feliz y ansioso, nos las entregó.  - Es para el juego de mañana. El domingo del partido, el último del Mundial, el esposo se levantó tarde, se bañó, se vistió con su camiseta y encendió el televisor. Yo había cocinado y el hijo ya había almorzado.  - El almuerzo está listo -le avise. - No voy a comer ahora. No tengo hambre. No sería una jornada sencilla. Su ansiedad suele ser más contagiosa para mí que su fanatismo fútbolero.  Cuando el hijo me hizo la pregunta le contesté que luego, que quizás cuando termine el partido.  El partido terminó. Perdió Argentina. Ganó España. No me puse la camiseta. De cuarto, pero con premio de primero El día antes, sábado, vimos el partido para el tercer puesto del Mundial, entre Inglaterra y Francia. Antes del minuto tres, Inglate...
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Día 6. La antesala del final

 Llegó tranquilo, con expresión liviana, con una sonrisa casi permanente en el rostro. Estaba feliz, su querida selección argentina había pasado a la final. Se enfrentará a España. Mientras lo veo pasear por el apartamento, despojándose con calma de todo lo que trae de la oficina, recuerdo sus mensajes en audio de hace unas pocas horas atrás. - Te dije que nos llevábamos a Inglaterra, te dije que no había para nosotros, te dije que vamos a ser campeones del mundo. Yo sé que son... yo sé que jugamos feo, pero tenemos un ángel y vamos a ser campeones del mundo. Siempre me ha llamado la atención ese "nosotros". El fanático del fútbol, y supongo que de cualquier otro deporte grupal, suele hablar así cuando argumenta sobre su equipo o selección favorita, por la que grita, por la que se pone de rodillas, por la que casi se puede desmayar.  "Nosotros". Parece una especie de mimetismo, de ser aunque no seas parte de once jugadores en una cancha. Algo así como el fervor patr...

Día 5. Sufrir el fútbol

- ¡Gracias, gracias! El esposo estaba de rodillas, frente la televisor, con una emoción que se le hacía agua en los ojos. Lo miraba con una sensación de incredulidad y sorpresa. La commoción del fanatismo se me hace un delirio incomprensible, aunque fui cautiva de uno, el religioso, en una etapa de mi vida en que buscada sentido y pertenencia. Un delirio de amor, que también pasó, me desterró de esa búsqueda. Ambas decepciones de entrega me salvaron de un destino de naufraga.  Se puso de pie y sonrió. Y sonreí.  El triunfo de Argentina sobre Cabo Verde, 3 goles a 2 y con un autogol que desempató el juego, fue de una acompasada taquicardía. Estuve frente al televisor la mayoría de los 124 minutos que duró el partido. Hacía el final del tiempo extra y murmurando maldiciones en contra de los penales, me fui a la cocina, esperando el milagro de una víctoria para Cabo Verde, a pesar de que mi esposo oraba por el triunfo de su amada selección argentina.  En las redes todo eran ...

Día 4. El largo (y empedrado) camino de este Mundial

 Me resisto a tirar la toalla. Transito por este Mundial con más sentido de la responsabilidad autoimpuesta con la escritura que por tratar de entender el fanatismo del esposo y, de paso, aprender algo sobre este deporte que cruza culturalmente a millones de personas.  Así que este será un texto largo y trataré de hacerlo lo más ligero posible.  La larga fase de grupos Retomando donde dejé el seguimiento anterior, comienzo por la jornada del 19 de junio, día en el que, más atenta a lo que pasaba en la inauguración de una actividad literaria en la Ciudad Colonial, revisaba de vez en cuando las redes sociales, en especial Twitter (reitero, nunca la nombraré de otra manera), para enterarme qué pasaba.  Ganó Estados Unidos 2 a 0 a Australia. No lo vi. Marruecos le ganó a Escocia, 1 a cero. No lo vi. Haití perdió de Brasil, 3 a 0. No lo vi. Sigue sin anotar su primer gol en un Mundial. Ya no tiene posibilidades de clasificar. Turquía perdió de Paraguay. No creo que Turquí...

Día 3. Mucho con demasiado

 Es demasiado. Este Mundial es demasiado. Demasiados partidos por día, demasiada información, demasiados comentarios, demasiados memes, demasiadas fotos, demasiado...  Este diario me ha convertido en Sísifo, cuando creo que puedo sentarme a escribir algo ya ha pasado, y luego tengo que hacer otra cosa como comer, trabajar, lidiar con un adolescente, convivir con el esposo, salir a tomar sol, dormir... Y cuando vuelvo a pensar en resumir lo que ha pasado, ya es tanto que no sé que priorizar o que dejar fuera.  Pero haré un esfuerzo de continuar con este espacio, de tomar notas, incluso cuando el fanático de mi casa, el esposo, no ha seguido con tanta atención como esperaba este Mundial, porque también es un adulto con deudas y un trabajo exigente. Aún así, llegó temprano para ver a su adorada selección argentina golear a Argelia, ver casi de madrugada dos partidos más (creo que el de Colombia y Uzbekistán... y el de México ante Corea del Sur).  Como se imaginarán...

Día 2. La insoportable levedad del fútbol

Ha pasado mucho en dos días. Me confieso abrumada por todo el ruido alrededor del Mundial de este año, ruido tanto dentro como fuera de la cancha. Así que ando media confusa en que anotar primero, si algún detalle de los cuatro partidos ya jugados, del todo el asunto político social, de la cantidad de memes y fakes de IA publicados en redes sociales, del discurso activista extra fútbol, de la inauguración o del aburrimiento que a veces me captura mientras veo la pelota rodar de aquí para allá. Las inauguraciones Vamos anotando cronológicamente.  Las inauguraciones.  La única que vi fue la de México. Nada que destacar. Sorprendida de que abriera Maná, un grupo que creía retirado totalmente, aunque gran parte del público coreo su éxito "Oye mi amor", de principios de la década de 1990. Me pareció bonito el inicio, con una coreografía y vestuario interesantes. Shakira y Burna Boy cantaron el tema oficial, "Dai Dai", una puesta segura y muy parecida al "Waka Waka...

Día 1. De aquellos polvos...

Hace cuatro años dejé un texto en suspenso y no cumplí con la promesa de cerrar mis crónicas sobre Catar 2022, recogiendo algunas situaciones al margen del Mundial de ese año. Pero, considerando que mañana empieza la cita futbolera mundial de 2026, haré algunas precisiones en torno a lo que el anterior fue señal de lo que mañana, 11 de junio, tendremos, incluyendo que sea un Mundial "tripaíses" o, como prefiero pensar, el Mundial de Fútbol de América del Norte. Lo primero. Para quienes lleguen aquí preguntándose cuál es la razón por la que esta periodista, escritora, ama de casa escribe sobre un Mundial sin tener mayores conocimientos, y porqué lo hace desde el 2010, pues... es culpa del entonces novio, hoy esposo, un dominicano que es fanático del fútbol y que pierde todo sentido de la tranquilidad mientras se celebra el Mundial y se come las uñas pidiendo el milagro de que su selección favorita, léase Argentina, gane. Milagro que se le cumplió hace cuatro años atrás .  Pues...