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Día 2. La insoportable levedad del fútbol

Ha pasado mucho en dos días. Me confieso abrumada por todo el ruido alrededor del Mundial de este año, ruido tanto dentro como fuera de la cancha. Así que ando media confusa en que anotar primero, si algún detalle de los cuatro partidos ya jugados, del todo el asunto político social, de la cantidad de memes y fakes de IA publicados en redes sociales, del discurso activista extra fútbol, de la inauguración o del aburrimiento que a veces me captura mientras veo la pelota rodar de aquí para allá.

Las inauguraciones

Vamos anotando cronológicamente. 

Las inauguraciones. 

La única que vi fue la de México. Nada que destacar. Sorprendida de que abriera Maná, un grupo que creía retirado totalmente, aunque gran parte del público coreo su éxito "Oye mi amor", de principios de la década de 1990. Me pareció bonito el inicio, con una coreografía y vestuario interesantes. Shakira y Burna Boy cantaron el tema oficial, "Dai Dai", una puesta segura y muy parecida al "Waka Waka" de 2010. En redes, algunas personas aseguraban que quien cantaba era una doble de Shakira. Otra teoría sin ton ni son.

No vi las demás inauguraciones. La de Canadá porque no había energía electrica en casa y no quería agotar la data de mi móvil viendo una transmisión en vivo. Ya luego me enteré que se desinfló el globo gigante en forma del trofeo de la FIFA. 

La de Estados Unidos... tenía visita en casa. Parece que no cantó nadie famoso ni a destacar. Lo que sí vi en redes fue una cantidad de imáganes y videos de actores, cantantes, empresarios tecnológicos y figuras públicas famosas entre el público. 

Los partidos

Jueves

México y Sudáfrica. Cuentas que cobrar del Mundial de 2010, cuando México perdió ante Sudáfrica. Sorprendida de ver al portero Guillermo Ochoa aún formando parte de la selección mexicana. Lo recuerdo del Mundial de 2010 y me entero que este es su sexta copa del mundo, y me imagino que la última. 

Lo empecé a ver y me perdí el primer gol porque recibí una llamada que me alejó de la pantalla. Un asunto confuso sobre una correspondencia. Cuando volví, el colombiano Julián Quiñones había anotado el punto para México. El juego siguió sin que le prestará mucha atención, incluso me perdí el segundo gol de México mientras buscaba algo en la cocina, hasta que llegó la segunda tarjeta roja, justificada en un inglés confuso para los sudafricanos, y que dejó imagenes para el banco infinito de memes.

El rostro de Themba Zwane fue un "poema", mientras que el rostro tenso y nervioso del árbitro brasileño Wilson Sampaio trataba de hacer lo mejor, construyendo una oración en un idioma que parece no dominar mucho. 

Supe después que la app de aprendizaje de idiomas Duolingo invitó a Sampaio a ser imagen de su campaña durante el Mundial. 

El marcador quedó 2 a 0. México se llevó sus tres puntos. 

Corea del Sur y República Checa... o Chequia. Tuve que googlear la razón que ha llevado a los checos a usar un segundo hombre oficial para su país. Al parecer tenía unos 25 años discutiendo el asunto y finalmente fue aprobado por un comité en 2016.  “Se aconseja utilizar el nombre simplificado en los idiomas extranjeros cuando no es necesario usar la designación formal del país, como en acontecimientos deportivos o con fines promocionales”, se apunta en una nota informativa que especificó la decisión. En inglés sería “Czechia” y “Tchéquie” en francés. 

Me pregunto si al Gobierno dominicano se le ocurre presentar un apodo oficial, aunque creo que ya teneos uno no oficial. En algunos lugares nos dicen "La República" y en otros "Dominicana". Solo es asunto de oficializarlo. Ahí está la idea.

A este segundo partido menos caso le hice. Vi algunos minutos del primer tiempo. Me sorprendió que el primer gol fuera de Chequia. Asumí que no tenía oportunidad frente a Corea del Sur. Una suposición superficial y sin ninguna base fuera de creer que los surcoreanos son superiores en el fútbol porque sí. De los dos goles coreanos que siguieron, solo vi el segundo. 

Marcador 2-1 y los agotados coreanos se llevaron sus tres puntos. 

Mantuve al esposo al tanto de los resultados vía WhatsApp. Él como fanático al fin, hizo algunas consideraciones sobre las selecciones que para mí fueron tan confusas como las explicaciones del árbitro brasileño. 

Viernes. 

Canadá y Bosnia y Herzegovina. Como les comenté al principio del texto, no había energía eléctrica. Para cuando regresó, el partido ya estaba en segundo tiempo, con un gol marcado por la nación europea que pensaba solo se llamaba Bosnia y que tiene un pasado reciente bastante complicado

Vi el gol de Canadá y el partido quedó empatado al final, así que cada selección quedó con un punto. 

El partido más esperado del día, ni caso. Tenía visitas en casa, con una conversación interesante entre vino y cerveza. El esposo, como buen anfitrión, pasó también del asunto, convencido del resultado. Así que cuando nos acomodamos para acostarnos nos sorprendió que Paraguay tuviera la oportunidad de anotar un gol. 

En las redes sociales, en especial en Twitter, la decepción con la selección paraguaya era mucha. El esposo me explicó que la selección de Estados Unidos es una gran selección. Eso sí, apuntó que cuando le toque el turno con otra selección posiblemente no terminen tan bien como un su 4-1 frente a Paraguay. 

Esperando a Haití

Cierro este texto luego de ver el partido entre Catar y Suiza, animada con los comentarios del esposo que me advirtió que, si Suiza seguía jugando así, Catar le iba a anotar el tanto, y así pasó. Terminaron empatados. con los cataríes celebrando con entusiasmo, en especial su arquero, Mahmoud Abunada, quien según mi poca oponión técnica evito que el partido terminará 4-1.

Durante el partido escuché bastante el apellido Vargas. Me dije que podría tener madre suiza, pero su línea paterna tenía que ser de por estos lados. El esposo me corrigió. No solo es un Vargas latinoamericano, sino dominicano. Se llama Rubén Vargas. Nació en Suiza, su padre es dominicano y su madre es suiza, aunque no sé porqué usa de segundo apellido Martínez. Hay un segundo jugador en la selección hijo de un dominicano, Luca Jáquez.

En estos momentos escucho a mi esposo comentando aliviado luego de celebrar el gol de Brasil frente a Marruecos, luego de quejarse a gritos por el desempeño de la selección brasileña, opacada con un gol en la primera mitad de su contrincante. 

A las 9 de la noche es el partido de Haití contra Escocia. Es la segunda vez que Haití participa en un Mundial de Fútbol y creo que no pasará de la fase de grupos (estoy segura). La única con fe en lo contrario es Marina, la chica que viene a mi casa en las tardes a planchar y ayudarme con los quehaceres. Es haitiana y ayer, viernes, me dijo que siempre va a Brasil, pero es la primera vez en su vida que ve a Haití en un Mundial, así que le apuesta a Haití. Cuando se fue le dije que le escriberé cuando terminé el partido y que admiro su fe. Ella sonrío y me dijo en su español afrancesado: "Con fe por Haití".

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