Es demasiado. Este Mundial es demasiado. Demasiados partidos por día, demasiada información, demasiados comentarios, demasiados memes, demasiadas fotos, demasiado...
Este diario me ha convertido en Sísifo, cuando creo que puedo sentarme a escribir algo ya ha pasado, y luego tengo que hacer otra cosa como comer, trabajar, lidiar con un adolescente, convivir con el esposo, salir a tomar sol, dormir... Y cuando vuelvo a pensar en resumir lo que ha pasado, ya es tanto que no sé que priorizar o que dejar fuera.
Pero haré un esfuerzo de continuar con este espacio, de tomar notas, incluso cuando el fanático de mi casa, el esposo, no ha seguido con tanta atención como esperaba este Mundial, porque también es un adulto con deudas y un trabajo exigente. Aún así, llegó temprano para ver a su adorada selección argentina golear a Argelia, ver casi de madrugada dos partidos más (creo que el de Colombia y Uzbekistán... y el de México ante Corea del Sur).
Como se imaginarán, los goles gritados a todo pulmón por el esposo en el partido de Argentina el pasado martes estremeció medio edificio. Desde ese día no abro el grupo de WhatsApp de los vecinos.
De lo que recuerdo
A ver, ¿dónde me quedé? ¡Ah! Ya... esperando el partido entre Haití y Escocia.
Haití y Escocia. ¿Juego robado? Haití creo que dio mucho, pero no creo que los árbitros hayan sido justos. Muchas faltas obviadas y hasta manos de por medio. No creo que haya empujado más a una selección que a la haitiana, que merecía anotar, merecía ese gol que no llegó. Escocia (no los soporto) sí anotaron el suyo.
Australia y Turquía. Ganó Australia, dos goles a cero. Fin del comentario.
Alemania y Curazao. Hasta ahora, el partido como más goles y la selección con más goles en un partido, la alemana. Eso sí, Curazao dio el grato susto de un gol, creo que ante la subestimación de Alemania, que luego no les dejó respirar ni un poquito y fue un gol tras otro.
Países Bajos y Japón. Lo vi con el esposo. Según él, que me comentó algunas cosas, como el estilo del juego holandés (tiki taka) un gran partido. Según yo, un gran partido. Me emocioné mi poquito. Empatados a dos goles por equipo.
Costa de Marfil y Ecuador. No lo vi. No lo vimos. Salimos a cenar con unos amigos. Allá nadie estaba en fútbol, ni siquiera el novio argentino de una de nuestras amigas que está de visita en estos días en el país. Ganó Costa de Marfil un gol ante el cero de Ecuador.
Suecia y Tunéz. Me enteré al día siguiente. Suecia ganó cinco goles contra el único que anotó Tunéz.
Cinco de estos seis partidos fueron el domingo. ¡Cinco partidos en un día! Odio este sistema extendido de la FIFA. Este Mundial es para los que no tienen nada que hacer fuera de seguir cada partido. No es mi caso.
Del lunes hasta el jueves, día en que se terminó la primera ronda de grupos y empezó la segunda ronda, se jugaron 16 partidos. ¡Dieciséis partidos!
Y bueno, por no dejar, y porque esta semana jugó Messi, hago mi resumen resumido, que Argénida Sísifo anda con más de una piedra subiendo la colina.
Y de los dieciséis partidos...
Vamos a salir de este trámite lo mejor posible.
España y Cabo Verde. No lo vi. El resultado, cero a cero, y lo que llevó a ello, provocó que todo español se recogiera "en foni uno". Según leí, y vi, algunos esperaban goleada, hasta de 9 a cero, según el ex de Shakira, Gerard Piqué. Todo el mundo quedo sorprendido y decepcionado ante el papel de la selección española.
Bélgica y Egipto. Empatados a un gol. Tampoco lo vi.
Arabia Saudita y Uruguay. También terminaron empatados, un gol para cada selección. No lo vi. Tampoco me interesó tanto como para buscar información.
Irán y Nueva Zelandia. Tampoco lo vi. Un día de mucho peso laboral, obvio. Empate, dos y dos. La selecció iraní ha sido noticia desde antes de este partido, su primero, debido a las dificultades logísticas provocadas por estar en México cuando todos sus encuentros están programados en Estados Unidos. ¿La razón? El conflicto militar que aún mantiene Estados Unidos e Israel con su país, a pesar del recién tratado firmado por Donald Trump en Francia (con un paralelismo tétrico al ser rubricado en Versalles...). Cuando escribo estas líneas ya se ha anunciado otro cierre del estrecho de Ormuz, debido a que Israel volvió a atacar al Líbano. Al menos los jugadores iraníes han tenido el grato trato de los mexicanos, que hasta van a visitarlos y a pedirles autográfos.
Y llegó el martes.
- Hoy llegó temprano a ver el partido.
El esposo lo anunció antes de irse a la oficina. Claro que llegaría temprano. La albiceleste le tocaba juego inaugural ese día.
Me animé a sentarme a ver el de Francia. Me emocioné sin esperarlo. Kylian Mbappé se creció, anotando dos de los tres goles que dieron el triunfo a la selección francesa frente al gol anotado por Senegal casi al final del partido, uno que nadie esperaba, ni siquiera los franceses.
Irak y Noruega. No lo vi. Noruega ganó 4 goles ante un uno de Irak.
El esposo llegó una hora antes del partido. Se acomodó en el sofá y disfrutó cada minuto. Su primer grito de gol casi me da un paro cardíaco. El partido tenía solo 17 minutos y anotó su amado Messi. El segundo gol también fue de Messi y llegó en el minuto 60, luego de que el esposo estuviera mascullando desde hace más de media hora que, "anoten el otro gol para estar tranquilos".
A los gritos de júbilo de este segundo punto se unió el hijo. Solo pensaba en que un vecino o una vecina nos iba a tocar la puerta para preguntarnos qué pasaba o para pedir al esposo que deje de gritar de esa forma.
Nadie apareció. Supongo que no tenemos vecinos nuevos desde 2022 o... se da por sentado que al único fanático del fútbol del edificio, hasta demostrar lo contrario, hay que dejarlo gozar a su modo.
Y tercer gol lo anotó... Messi. Tremendo él, de verdad, tremendo.
Estaba agotada. Me fui a acostar. El esposo se quedó para el próximo partido. No sé si fue el de Portugal y la República Democrática del Congo, que terminó empatado uno a uno; o Austria y Jordanía, que finalizó 3 a 1, con la ganancia de los australianos. Supe luego que el fanático más famoso de el Congo, Michel Kuka Mboladinga alías "Lumumba", no estuvo en el partido porque no había completado el trámite de la cuarentena para ingresar a Estados Unidos, pues en su país hay un brote de ébola. Michel no solo es un fanático de la selección más fashion del Mundial (llegaron con un look icónico), sino que también simboliza el pasado político y social que atraviesa este país africano.
Por cierto, fue el primera gol en un Mundial del Congo. Las selecciones africanas llegaron al Mundial a dejar su marca.
No vi ninguno de los partidos que siguieron. Anoto, sí, que perdió Panamá ante Ghana (0-1) y ganó Colombia ante Uzbekistán (3-0).
Ayer, jueves, empezó la segunda ronda de grupos. O sea, los ganadores y perdedores, con sus puntos más y sus puntos menos... o ningún punto, se vuelven a enfrentar para saber quien queda de primero y segundo en cada grupo.
Así, Chequia (República Checa) y Sudáfrica -los dos últimos del grupo A, que perdieron en su primer partido- jugaron y quedaron empatados a un gol por equipo. Suiza le ganó a Bosnia y Herzegovina (4-1); Canadá se impuso ante Catar (6-0) y dejó la imagen más horrible del Mundial: la pierna fracturada de Ismäel Koné.




Comentarios
Publicar un comentario