Ir al contenido principal

Día 22. Jugo de Naranja

Me gusta el jugo de naranja.

En eso pensé hoy cuando vi el horario del partido. Holanda versus Uruguay. Recordé que al equipo holandés le dicen "La naranja mecánica" y creánme que aun no sé exactamente por qué. Se que la novela que lleva este nombre fue escrita por un británico, así que supongo que no tiene que ver mucho con este sobrenombre a la selección holandesa de fútbol. ¿Alguien me puede dar el dato?

Dejando a un lado mi curiosidad, les cuento que desde el fin de semana aposté por Holanda. De verdad que no me contagie del eslogan de "la última esperanza latinamericana", después de la eliminación de Brasil y Argentina.

Hice las siguientes conclusiones: Holanda no ha perdido un sólo partido en el Mundial (mi novio luego me informó que no perdían un juego desde...el 28 de Septiembre del 2008), Holanda tenía mejor defensa, mejor ataque...

Claro, Uruguay tenía lo suyo. Invicta en el Mundial, Forlán...Forlán, demostración de una buena defensa, aunque el asunto se le paso de la mano con su delantero Suárez y capacidad de golear.

Pero una hora antes de empezar el partido, mientras preparaba mi almuerzo, pensé que cualquier cosa podría pasar.

Y ganó...
Vi el primer tiempo sentada en la sala de mi casa, aguantando la alta temperatura que en estos días nos regala el clima caribeño. Me sorprendía con cada jugada uruguaya. Bien, muy bien. Pero el primer gol vino del lado holandés. Van Bronhorst (copie el nombre del FB de mi novio) hizo tremendo gol.

Mire el reloj. Si no me daba deprisa llegaría tarde al trabajo. Corrí al baño, cubeta de agua en mano (para mi mala suerte la bomba que sube agua a mi apartamento esta dañada). Media vestida fui a ver en que estaba el juego. ¡Uruguay tenía un gol!

Me perdí el gol de mi querido Forlán. Ni modo, ya me conformaría con las repeticiones. Fin del primer tiempo y yo rumbo a mi trabajo.

Como se imaginarán llegue al final del segundo tiempo. Minuto 80 y el marcado estaba 3 a 1. Ganaba Holanda. De repente, y antes de salir disparada a una rueda de prensa, vi un gol que no pensaba ver. Pereira convirtió el segundo de Uruguay al final del tiempo extra.

Segundo después los jugadores holandeses celebraban su pasó a la final.

Se me dio la apuesta, pero me sentí orgullosa del juego mostrado por los uruguayos. Un equipo que ni favorito era, dio la muestra de un mejor fútbol que los favoritos latinoamericanos. Maradona y Dunga deben ir a buscar asesoría en Uruguay de manera urgente.

Mañana juega Alemania y España. Mi corazonada me dice que en la final no se hablará español.

Comentarios

  1. Se le llama la naranja mecanica primero por el uniforme y segundo por el estilo de juego empleado, juego colectivo de toque y genialidades individuales. En la decada del 70 fue que la nombraron asi.Los jugadores no tenian un rol establecido, en la dinamica del juego, si uno estaba fuera de lugar otro lo reemplazaba, asi mantenian la misma estructura...todo una maquina...jejejeje

    ResponderEliminar
  2. Arge, siento igual que tu en cuanto a las finales... Creo que no se hablará español...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Día 9. Crónica de la felicidad

Nota de 2014. Después que Alemania le ganó a Argentina, el esposo se fue a fregar. Estaba triste, pero sabía que solo un milagro habría hecho posible lo contrario. Y en el transito de estos ocho años, el milagro se gestó, con revancha incluida. Alemania se quedó en el camino y la selección argentina, con su admirado Lionel Messi, no solo logró ganar ante Francia, campeona del Mundial pasado, sino que hizo que el esposo volara de felicidad. Y voló. A saltos. *** Quise hacer este texto ayer, domingo, con la emoción anudada que se produce luego de vivir varias horas de tensión esperando algo bueno que parece que sí será, y parece luego que no. Y la tensión no la viví porque sea fanática del fútbol, que por cuarta vez en doce años comprobé que no soy, sino la que me causó desear que al esposo se le cumpliera el sueño del fanático. Como todo el mundo sabe, el suplicio y la gozada, comenzó a las 11:00 de la mañana, al menos en esta zona horaria. El esposo se levantó cinco minutos antes, se c...

Día 4. El largo (y empedrado) camino de este Mundial

 Me resisto a tirar la toalla. Transito por este Mundial con más sentido de la responsabilidad autoimpuesta con la escritura que por tratar de entender el fanatismo del esposo y, de paso, aprender algo sobre este deporte que cruza culturalmente a millones de personas.  Así que este será un texto largo y trataré de hacerlo lo más ligero posible.  La larga fase de grupos Retomando donde dejé el seguimiento anterior, comienzo por la jornada del 19 de junio, día en el que, más atenta a lo que pasaba en la inauguración de una actividad literaria en la Ciudad Colonial, revisaba de vez en cuando las redes sociales, en especial Twitter (reitero, nunca la nombraré de otra manera), para enterarme qué pasaba.  Ganó Estados Unidos 2 a 0 a Australia. No lo vi. Marruecos le ganó a Escocia, 1 a cero. No lo vi. Haití perdió de Brasil, 3 a 0. No lo vi. Sigue sin anotar su primer gol en un Mundial. Ya no tiene posibilidades de clasificar. Turquía perdió de Paraguay. No creo que Turquí...

Día 1. Confesiones

Comenzaré confesándome: carezco de espíritu deportivo. Y no es que odio el deporte, es que por alguna razón, que sé afecta a otras personas, ningún deporte me ha encendido la chispa fanática y alborotada que observo en muchos y muchas. Ante esto se imaginarán que en un país donde el deporte rey es el béisbol, seguido a una distancia prudente por el basket, el fútbol es para mí como un eslabón perdido. Sí, lo sé. No se me escandalicen. Sé que el fútbol es el deporte más famoso del mundo. De hecho, mi recuerdo más cercano con algún deporte es la imagen de mi padre mirando los juegos de la Copa Mundial de 1990. Él es colombiano y como entenderán el fútbol es parte integral de su herencia. Pero ese mismo año partí de Venezuela, donde vivía con mi familia, a República Dominicana....y bueno, aquí el fútbol es lo más parecido al caviar: es un gusto de unos pocos. ¿Por qué mi interés ahora en el fútbol como para ponerme a escribir un diario sobre la Copa Mundial de este año? Hace dos años cono...