Ir al contenido principal

Día 2. De disgustos y gustos

Faltan 23 días para el Mundial.

En mi casa se escucha la queja del esposo sobre la selección del equipo argentino. Como no estoy al tanto, y como que no estoy en ánimo de estar al tanto, solo sé que al parecer los jugadores que los fanáticos quieren que estén en el equipo, pues no van a estar.

Pobre Messi, pienso. A menos que como me dijo hoy el "pibe" Santiago Almada, el equipo de su país para el Mundial dé su sorpresa a pesar de no estar lleno de estrellas.

Por el buen ánimo del esposo espero que sea así.

Mientras, veo que Brasil esta bastante revolteado con el tema del Mundial. Protestas reclamando por la que entienden es una excesiva inversión en el Mundial ante el descuido social de décadas. No recuerdo en el Mundial pasado, celebrado en Sudáfrica, un rechazo tan elocuente como este. Hoy, por ejemplo, leía en un artículo que un fotógrafo había creado su versión de famoso álbum Panini (uno donde se colocan fotos de futbolistas famosos): un álbum de los desposeídos de Brasil.

Muy amado el fútbol, pero parece que el disgusto social es mayor.

Mientras, les comento que veo de reojo el tema de las ligas. Que si Barcelona no es el mismo, que la final de la Champions es entre dos equipos de una misma ciudad (Madrid...uno los "merengues" y el otro Atlético)...yo solo veo de casualidad.

Tampoco ando muy enterada en que están los equipos para el Mundial, fuera de las quejas por la selección argentina.

Estoy por creer que a mí la pasión del fútbol no me va a llegar nunca.

Extraño a Beckham.

La foto es del 2010, cuando aun jugaba. Tomada de Getty Images.

P.D. ¿Alguien me puede explicar cómo es que JLO y Pitbull terminaron juntos cantando el tema principal del álbum musical oficial de este Mundial? Esas son las cosas que...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Día 9. Crónica de la felicidad

Nota de 2014. Después que Alemania le ganó a Argentina, el esposo se fue a fregar. Estaba triste, pero sabía que solo un milagro habría hecho posible lo contrario. Y en el transito de estos ocho años, el milagro se gestó, con revancha incluida. Alemania se quedó en el camino y la selección argentina, con su admirado Lionel Messi, no solo logró ganar ante Francia, campeona del Mundial pasado, sino que hizo que el esposo volara de felicidad. Y voló. A saltos. *** Quise hacer este texto ayer, domingo, con la emoción anudada que se produce luego de vivir varias horas de tensión esperando algo bueno que parece que sí será, y parece luego que no. Y la tensión no la viví porque sea fanática del fútbol, que por cuarta vez en doce años comprobé que no soy, sino la que me causó desear que al esposo se le cumpliera el sueño del fanático. Como todo el mundo sabe, el suplicio y la gozada, comenzó a las 11:00 de la mañana, al menos en esta zona horaria. El esposo se levantó cinco minutos antes, se c...

Día 7. Partidos reportados

Ayer, ayer, fue un día de aventura. Tomé un tren equivocado camino a un pueblo y...duré dos horas de tren en tren, perdida. Llegué a mi destino y la conversación con mis amigos escritores estaba ajena a los vaivenes del fútbol, lo que no significó que fuera parte de nuestra charla. "Aquí el Mundial pasado, cuando ganó España, pues la gente se alegro, muchos celebraron. Pero no es lo mismo que con el Barca y el Espayol (los dos equipos locales en Cataluña)", me dijo Oscar. Y bueno, aquí pasa con el fútbol lo que pasa con todo lo demás, el regionalismo manda. *** No vi juegos ayer. Aquí la televisión es por paga para estos asuntos. Tienes que contratar el servicio de esos canales para poder verlos. Eso sumado a que ando más interesada en pasear y conocer a Barcelona que en sentarme a ver juegos. Pero el esposo vino al rescate. Me explicó lo bien que estuvo Colombia y como apabulló a Grecia. De cómo los queridos ticos (estuve en Costa Rica en el 2009) hicieron un jueg...

Día 2. De choques y política

Después de un café y el desayuno, de poner la lavadora y tender la cama, me senté a ver el primer juego de la jornada. No se cómo narrar con criterio un partido de fútbol, pero resumiré el primero con decir que el paseo por goleada de Inglaterra a Irán trajo más implicaciones políticas de las que esperaba. Lo primero político, y no deportivo, fue ver a los jugadores de la selección de Irán quedarse callados mientras sonaba el himno de su país. Esto, se dijo, lo hicieron en apoyo de las mujeres iraníes y de su lucha contra la represión de su gobierno, protestas que comenzaron en el país árabe en septiembre por la muerte de Mahsa Amini en manos de la llamada "policía de la moral".   Los ingleses hicieron lo propio: se pusieron de rodillas antes de empezar el juego para, según leí después, protestar por los abusos raciales alrededor del mundo. Esperaba ver la famosa  Luego, los primeros minutos del partido me parecieron caóticos e incluyeron un choque de cabezas entre e...